23 Febrero 2008
Soc el terror dels veïns:
toco fatal la guitarra
i canto encara pitjor;
escolto música horrible
i faig fritanga al balcó.
Si et vens a queixar, veí
seré molt amable amb tu
t'oferirè un got de vi
peró no baixaré el volum.
Es casi como volver a Grecia. Calabacín rebozado y frito, y vasito de vino. Fue una buena idea comprar esos fogones eléctricos suplementarios. No es que sea muy aficionada a las fritangas, pero a veces apetece y en un piso como el mío es imposible.
Y esta noche, partido de rugby. Qué buen rollo de sábado :-) ...
servido por persephone
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21 Febrero 2008
Hay días que deberíamos dedicarnos a coger piedras.
Piedras para tirárselas a los coches que siguen pasando cuando tenemos verde.
Una piedra para tirársela a la cabeza a ese alumno que no se calla ni debajo del agua.
Una piedra para tirártela a ti, a ver si reaccionas y te das cuenta de lo feliz que podrías ser conmigo.
Piedras para metérnoslas en los bolsillos y que no se nos lleve el viento.
servido por persephone
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26 Enero 2008
Siempre le he tenido tirria a Los Planetas. Bueno, seamos sinceros: a la gente a la que le gustan los Planetas. A ver, no pretendo generalizar, pero es que a casi toda la gente que conozco que le entusiasman Los Planetas le pasa como a la gente que juega a tenis: que es gilipollas.
Pero vamos, que no tiene por qué ser siempre así. Si estás leyendo esto y te gustan Los Planetas y el tenis, a lo mejor eres el único de tu especie que no eres gilipollas.
Bueno, a lo que iba: que aunque le tengo tirria a Los planetas, me pasa un poco como con La Oreja de van Gogh: que le tengo manía, pero algunas canciones me gustan. Paradojas de los gustos humanos. En fin, que aunque la gente a quien le gustan Los Planetas sea gilipollas, y eso me incluye a a mí porque hay media canción suya que me gusta, sé que tienen una canción que se llama Un buen día, y hoy está siendo una buena tarde. He roto mi promesa no escrita de no beber sola y me he servido una copita del vino que me sobró el otro día de cuando vino Jose. Estaba muy rico el viña Albali con las alcachofas, bueno, es que cualquier cosa sienta de miedo en mi balcón, con el solecito del mediodía y la musiquita. Y bueno, me daba pena dejar la botella huérfana y vasito a vasito me la he ido acabando, porque no me gusta dejar las cosas a medias.
Y llevo toda la tarde cantando mientras limpio la casa y vacío la botella, y no me siento culpable por emborracharme sola porque, total, feina feta no té destorb, y eso que tengo ganao pa esta noche.
servido por persephone
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24 Enero 2008
Viceversa
Tengo miedo de verte
necesidad de verte
esperanza de verte
desazones de verte
tengo ganas de hallarte
preocupación de hallarte
certidumbre de hallarte
pobres dudas de hallarte
tengo urgencia de oírte
alegría de oírte
buena suerte de oírte
y temores de oírte
o sea
resumiendo
estoy jodido
y radiante
quizá más lo primero
que lo segundo
y también
viceversa
servido por persephone
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5 Enero 2008
"Yoli, baja la voz, que te estoy oyendo desde los huevos"
(Una empleada del Lidl, a su compañera que daba voces desde el almacén)
servido por persephone
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20 Noviembre 2007
(Para Andrés)
Ahora que empecé el día
volviendo a tu mirada,
y me encontraste bien
y te encontré más linda.
Ahora que por fin
está bastante claro
dónde estás y dónde estoy.
Sé por primera vez
que tendré fuerzas
para construir contigo
una amistad tan piola,
que del vecino
territorio del amor,
ese desesperado,
empezarán a mirarnos
con envidia,
y acabarán organizando
excursiones
para venir a preguntarnos
cómo hicimos.
servido por persephone
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9 Noviembre 2007
Nomadi che cercano gli angoli della tranquillità
nelle nebbie del nord e nei tumulti delle civiltà,
tra i chiariscuri e la monotonia dei giorni che passano.
Camminatore che vai cercando la pace al crepuscolo,
la troverai la troverai
alla fine della strada.
Lungo il transito dell´apparente dualità,
la pioggia di settembre risveglia i vuoti della mia stanza
ed i lamenti della solitudine si prolungano.
Come uno straniero non sento legami di sentimento
e me ne andrò dalle città nell´attesa del risveglio.
I viandanti vanno in cerca di ospitalità
nei villaggi assolati e nei bassifondi dell´immensità
e si addormentano sopra i guanciali della terra.
Forestiero che cerchi la dimensione insondabile,
la troverai, fuori città,
alla fine della strada.
servido por persephone
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1 Noviembre 2007
Ignoro si han decidido sembrar el terror para la noche de Todos los Santos, o si los comerciales, cual extraterrestres de la película Invasión, están entre nosotros camuflados, prestos a atacar cuando menos te lo esperas, o simplemente si el lavado de cerebro es ya tan grande que hay gente que tiene un concepto muy particular de lo que significa ser amable.
El caso es que ayer estaba en la cola del Caprabo tras hacer una compra de urgencia y acababa de poner en la cinta, entre otras cosas, una tableta de chocolate, cuando la señora que iba justo delante de mí, mientras sacaba el monedero, de repente se giró hacia mí, apuntó de forma bastante agresiva mi tableta de chocolate (diría que más que apuntarla posó el dedo sobre ella) y me soltó a bocajarro:
-¿Sabes que si compras otra la segunda te sale a mitad de precio?Espeluznante. La cara que puse no fue de extrañeza, sorpresa ni incomodidad. Fue de puro susto. Abrí la boca varias veces para responder, intenté respirar, intenté pensar, y tras unos segundos eternos de pez fuera del agua balbuceé una torpe respuesta.
-Eh... no... con una me basta- mientras, por fin, unos cuantos centenares de otras posibles respuestas menos cordiales me venían a la cabeza: "¿Sabes que ya es bastante patético comerme una tableta de chocolate entera yo solita? ¿Sabes que mi hígado no tiene la culpa? ¿Sabes que NO tengo tarjeta cliente? ¿Sabes que mi casa no es un almacén?" o simplemente "No gracias, no follo tan poco".
Toadavía en estado de shock, recogí mi compra, la metí en una bolsa y me marché de allí.
Más allá de la simple anécdota y de las connotaciones de la tableta de chocolate, la cosa me parece preocupante. ¿La señora sería una comercial con deformación profesional? La firmeza y el tono de voz con que me soltó la frase me recordaban mucho al de esas teleoperadoras metralleta que te llaman de vez en cuando para que te cambies de compañía o compres un colchón de látex.
Sin embargo, me inclino más por pensar que esa conducta es el triste resultado de la sociedad de consumo en que vivimos. La señora estaba realmente convencida que me hacía un favor advirtiéndome que podía comprar más chocolate. Que yo no necesitara más chocolate era irrelevante. Mi respuesta, que en principio me pareció tan torpe, era tal vez la más adecuada, y quizá también la más incomprensible para ella. Lo grave no es sólo que un comercial pueda obtener nuestro número de teléfono privado para llamarnos a la hora de la siesta e intentar vendernos una tarjeta de crédito. Lo grave es que lo encontremos normal. Lo grave es que "gracias, no me hace falta " no sea la respuesta lógica que siga siempre a un ofrecimiento de algo que no necesitamos y que nunca, nunca es un regalo. Y que no nos demos cuenta de que aceptando no hacemos sino alimentar un sistema monstruoso que consigue, entre otras cosas, que las personas que deberían estar atendiendo llamadas de clientes que sí quieren contactar con la empresa, estén emitiendo llamadas que la gran mayoría de potenciales clientes no desea, y que ninguno de ellos necesita. Cualquiera que haya trabajado de teleoperador sabe que hay una gran diferencia entre emitir llamadas y recibirlas. La existencia del trabajo de comercial es una de las cosas más aberrantes que puede producir el capitalismo dentro del primer mundo: para el cliente, en el mejor de los casos, es un engorro; para el trabajador, una de las peores experiencias laborales posibles.
Y lo más grave de todo es que, pese a tener unas condiciones de vida infinitamente superiores a las de la mayor parte del planeta, sigamos sin admirarnos ni apreciar como un lujo insólito el hecho cotidiano (y la calidad de cotidiano de este hecho) de abrir un grifo y que salga agua. Pero en fin, todo esto está mucho mejor explicado en el blog de mi querido amigo Joan...
servido por persephone
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